Venezuela mantiene un perfil de riesgo alto dentro de LATAM, condicionado por presión humanitaria, sanciones, deuda soberana y de PDVSA, opacidad estadística, deterioro de infraestructuras, seguridad jurídica y dependencia del sector energético. En el Radar nº 11 permanece en watch list porque la reestructuración de deuda y los avances operativos en petróleo y gas pueden abrir oportunidades tácticas, pero el entorno sigue limitado por sanciones, licencias internacionales, capacidad de pago, reconstrucción y ausencia de normalización institucional plena.
Venezuela permanece en vigilancia por presión humanitaria, reconstrucción tras los terremotos, reestructuración de deuda, opacidad estadística, sanciones, licencias internacionales y evolución operativa del sector energético.
Venezuela continúa en watch list por la combinación de presión humanitaria, reconstrucción operativa, deuda, sanciones y energía.
La búsqueda de una reestructuración rápida de deuda puede ser relevante para desbloquear inversión, pero también plantea riesgos de sostenibilidad si se realiza sin datos completos, auditoría suficiente o una evaluación creíble de capacidad de pago.
En paralelo, los avances en proyectos energéticos mantienen interés operativo, especialmente en gas y petróleo, pero la mejora sectorial no equivale todavía a normalización macroeconómica ni institucional. El score se mantiene sin cambios.
• Presión humanitaria y reconstrucción tras daños de infraestructura.
• Proceso de reestructuración de deuda soberana y de PDVSA.
• Falta de datos completos y necesidad de credibilidad financiera.
• Sanciones, licencias y autorizaciones internacionales.
• Avances operativos en petróleo y gas.
• Riesgos de pagos, infraestructura y seguridad jurídica.
• Score sin cambios.
Balance provisional de víctimas y personas desplazadas.
Edificios destruidos o gravemente dañados.
Operatividad de hospitales y centros sanitarios.
Estado de carreteras, puertos y rutas de abastecimiento.
Recuperación de redes de electricidad, agua y gas.
Disponibilidad de combustible y comunicaciones.
Capacidad institucional de coordinar ayuda y reconstrucción.
Impacto sobre producción, mantenimiento y logística energética.
Réplicas y nuevos desprendimientos.
Aislamiento de comunidades.
Interrupción prolongada de servicios esenciales.
Sobrecarga del sistema sanitario.
Problemas de abastecimiento y distribución.
Deterioro de carreteras y logística interna.
Falta de financiación para la reconstrucción.
Retrasos en proyectos petroleros y gasísticos.
• Publicación o validación de análisis de sostenibilidad de deuda.
• Participación o ausencia de organismos multilaterales.
• Condiciones de reestructuración con acreedores.
• Avance del proyecto Dragon y otros desarrollos energéticos.
• Cambios en sanciones o licencias internacionales.
• Capacidad de reconstrucción de infraestructura crítica.
• Señales de transparencia estadística y financiera.
Petróleo
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