Venezuela mantiene uno de los perfiles de riesgo más altos de la región, condicionado por fragilidad institucional, inflación elevada, restricciones financieras, sanciones internacionales y elevada dependencia del sector petrolero.
Venezuela sigue siendo un caso de riesgo alto dentro del radar regional. El país combina fragilidad institucional, elevada inflación, restricciones de financiación, deterioro de servicios públicos, dependencia petrolera y exposición a sanciones internacionales. Aunque el sector energético conserva relevancia estratégica, la recuperación económica está condicionada por normalización institucional, acceso a inversión, estabilidad regulatoria y capacidad de reconstrucción productiva.
Inflación: muy elevada frente a la media regional.
Petróleo: principal eje económico y fuente crítica de divisas.
Financiación: acceso limitado a mercados internacionales.
Instituciones: elevada fragilidad regulatoria y política.
Sanciones: factor relevante para inversión, comercio y pagos.
Fragilidad institucional persistente.
Inflación elevada y depreciación cambiaria.
Restricciones financieras y sanciones internacionales.
Dependencia del sector petrolero.
Deterioro de infraestructura y servicios públicos.
Petróleo
Gas natural
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