Radar Semanal LATAM nº 18

02.10.2026
Colombia

Colombia no enfrenta hoy una escasez inmediata de gas, pero la menor reposición doméstica, el mayor peso de las importaciones y la concentración de infraestructura reducen el margen de maniobra del sistema.

Riesgo estructural
6,0 / 10
Riesgo estructural anterior
6,0 / 10
Tendencia semanal del riesgo
→ ESTABLE
Vector principal de riesgo
La menor holgura doméstica y el mayor peso de las importaciones concentran el riesgo en infraestructura, transporte y entrada oportuna de nuevos suministros.

EL RIESGO GASÍFERO DE COLOMBIA YA NO SE EXPLICA BIEN COMO UNA SIMPLE PREGUNTA SOBRE RESERVAS.

Colombia no enfrenta hoy una escasez inmediata de gas. La contingencia de SPEC LNG de finales de septiembre se resolvió con rapidez, la demanda esencial fue atendida al 100% y la terminal recuperó 475 millones de pies cúbicos diarios de capacidad de regasificación.

Pero precisamente ese episodio ayuda a identificar mejor dónde está cambiando el riesgo.

La Agencia Nacional de Hidrocarburos sitúa la autosuficiencia de gas en 5,4 años y señala que solo 59 de 356 contratos están adelantando tareas de exploración. Al mismo tiempo, el peso del gas importado ha aumentado: según InfoGas 2026, representó el 28% del suministro total en lo corrido de 2026 y llegó al 34% en agosto.

La cuestión central, por tanto, no es si Colombia dispone de recursos o si puede importar gas. Es cuánto margen conserva el sistema cuando coinciden menor reposición doméstica, mayor dependencia de importaciones y una infraestructura cuya localización y capacidad condicionan dónde y cuándo puede llegar el suministro.

La tesis de esta semana es que el riesgo gasífero de Colombia reside en una reducción de su margen de maniobra. La rápida recuperación de SPEC demuestra capacidad operativa de respuesta, pero no elimina la necesidad de que nuevos suministros, capacidad de transporte e infraestructura entren a tiempo y allí donde se necesitan.

QUÉ HA CAMBIADO

1. La ANH concreta el problema de reposición

La señal más importante no es una fecha de agotamiento. La relación reservas/producción no funciona como un contador que marque cuándo “se acaba” el gas.

Lo material es el ritmo al que Colombia está convirtiendo prospectividad y recursos en nueva oferta comercial.

El 22 de septiembre, la ANH situó la autosuficiencia en 5,4 años para gas natural y señaló que, de 356 contratos existentes, solo 59 estaban adelantando tareas de exploración. La propia Agencia vinculó esa situación con la necesidad de recuperar actividad exploratoria, mejorar el acceso a información técnica y volver a promover áreas.

Esto desplaza la discusión desde el volumen geológico hacia la capacidad de reposición: recurso potencial ≠ reserva desarrollada ≠ gas disponible en el sistema.

2. Las importaciones ya son una parte material del suministro

InfoGas 2026, elaborado por Promigas, estima que el gas importado representó el 28% del suministro total en lo corrido de 2026 y alcanzó el 34% en agosto.

Ese aumento aporta flexibilidad y permite compensar parte de la menor oferta nacional. Pero también cambia la arquitectura del riesgo: una fracción mayor del abastecimiento pasa a depender de contratación internacional, disponibilidad de GNL, regasificación, transporte y capacidad de trasladar el gas desde la costa hacia los centros de consumo.

La importación reduce un riesgo y crea otros. No es una debilidad por definición; sí hace que la resiliencia dependa de más eslabones funcionando simultáneamente.

3. SPEC ofreció un stress test real

El 25 de septiembre, una condición técnica en la infraestructura de SPEC LNG redujo temporalmente la capacidad de entrega de gas importado y llevó al Ministerio de Minas y Energía a declarar un racionamiento programado.

La medida fue preventiva y priorizó la demanda esencial.

La contingencia quedó superada el 29 de septiembre. MinEnergía confirmó que la demanda esencial fue atendida al 100% y que la terminal recuperó 475 MPCD de capacidad de regasificación.

Esto es contraevidencia importante frente a una lectura alarmista: el episodio no demuestra una fragilidad permanente del sistema. La respuesta operativa funcionó y el evento fue acotado.

Pero también mostró que la indisponibilidad temporal de un activo crítico puede obligar a reorganizar el suministro. El riesgo relevante no es el fallo aislado, sino la concentración funcional que revela.

4. La siguiente ampliación de capacidad todavía debe convertirse en capacidad efectiva

Promigas ha anunciado para octubre una solución temporal que elevaría la capacidad de regasificación de SPEC desde 475 hasta 533 MPCD.

Esa ampliación puede mejorar el margen de respuesta del sistema. Hasta que exista confirmación operativa fechada, sin embargo, debe tratarse como capacidad prevista y no como capacidad ya disponible.

La misma distinción se aplica al resto de la cadena: anuncios de exploración, contratos, recursos contingentes o proyectos de transporte solo reducen riesgo cuando avanzan hasta capacidad física y comercial utilizable.

MECÁNICA DEL RIESGO

El riesgo puede representarse como una cadena:

RECURSO → OFERTA EFECTIVA → INFRAESTRUCTURA → RESILIENCIA → EJECUCIÓN.

En el primer eslabón, Colombia mantiene recursos y potencial exploratorio. El problema es la velocidad de conversión a reservas desarrolladas y producción.

En el segundo, una menor oferta doméstica aumenta el peso de las importaciones. Esa diversificación puede reforzar el abastecimiento, pero introduce exposición a contratos internacionales, precios, disponibilidad de cargamentos y tipo de cambio.

En el tercero, la geografía importa. La UPME reconoce que las necesidades de abastecimiento y transporte se distribuyen de forma diferente por el territorio y que una única solución de infraestructura no resuelve todos los déficits potenciales.

En el cuarto, la resiliencia depende de redundancia y capacidad de respuesta. SPEC demostró que el sistema puede gestionar una contingencia relevante sin afectar la demanda esencial; también mostró la importancia operativa de la terminal dentro del esquema de importación.

Y en el último eslabón está el verdadero test: que exploración, nuevos proyectos, ampliaciones de regasificación y transporte entren en operación antes de que la reducción de holgura obligue a respuestas más costosas o restrictivas.

La dimensión fiscal actúa como amplificador, no como causa física del problema. El FMI ha subrayado la necesidad de restaurar disciplina fiscal, reducir costes de financiación y atender brechas de infraestructura. No existe, en las fuentes oficiales revisadas, un programa de financiación acordado con el Fondo que deba incorporarse como solución al riesgo gasífero.

REGISTRO DE SEÑALES

CONFIRMADA — Menor margen de reposición. La ANH sitúa la autosuficiencia de gas en 5,4 años y registra actividad exploratoria en 59 de 356 contratos.

CONFIRMADA — Mayor peso de las importaciones. InfoGas 2026 sitúa el gas importado en el 28% del suministro acumulado de 2026 y en el 34% durante agosto.

CONFIRMADA — Contingencia operativa en SPEC. La reducción temporal de capacidad llevó a un racionamiento programado desde el 25 de septiembre.

CONFIRMADA — Recuperación rápida. El racionamiento terminó a las 23:59 del 29 de septiembre; la demanda esencial fue atendida al 100% y se recuperaron 475 MPCD de capacidad.

ABIERTA — Expansión de SPEC a 533 MPCD. Promigas la sitúa en octubre de 2026. No contabilizarla como capacidad operativa hasta disponer de confirmación específica de entrada en servicio.

ABIERTA — Conversión de recursos en nueva oferta. La evolución de exploración, proyectos costa afuera, recursos contingentes y nuevos contratos debe medirse por hitos de inversión, desarrollo y producción, no por anuncios.

ABIERTA — Transporte y redundancia. La capacidad de conectar oferta de la costa con el interior y reducir cuellos de botella geográficos seguirá siendo un elemento discriminante de resiliencia.

Lectura semanal

La semana deja una lectura más matizada que “Colombia se queda sin gas”.

El sistema ha mostrado capacidad para absorber una contingencia relevante y proteger la demanda esencial. Esa respuesta impide convertir el episodio de SPEC en prueba de deterioro estructural.

Al mismo tiempo, la menor reposición doméstica y el creciente peso de las importaciones reducen la holgura disponible. A medida que aumenta la dependencia de infraestructura de importación y transporte, importa menos la cantidad abstracta de recurso y más la capacidad de convertir nuevas fuentes en suministro físico, contratado y distribuible.

Qué cambiaría nuestra lectura: una recuperación sostenida de exploración y producción doméstica; entrada efectiva de nueva capacidad de regasificación; mayor redundancia de transporte entre costa e interior; o evidencia de que nuevos proyectos pueden incorporarse al sistema dentro de los plazos necesarios. En sentido contrario, nuevas indisponibilidades prolongadas, retrasos de infraestructura o un aumento persistente de dependencia sin capacidad adicional reducirían todavía más el margen de maniobra.

Por ahora, el Structural Risk Score de Colombia permanece en 6,0/10. El stress test semanal aumenta la visibilidad del mecanismo de riesgo, pero la rápida recuperación operativa no justifica por sí sola una modificación estructural.

Señales a vigilar

Colombia — SPEC: confirmación fechada de la entrada efectiva de la ampliación a 533 MPCD y condiciones de acceso a la nueva capacidad.

Colombia — exploración: cronograma de nuevas asignaciones de áreas, evolución del número de contratos en exploración y señales de inversión efectiva.

Colombia — nueva oferta: hitos de proyectos costa afuera y conversión de recursos contingentes en reservas y producción comercial.

Colombia — transporte: decisiones sobre expansión, conexión costa–interior y proyectos que aumenten redundancia y flexibilidad del sistema.

Colombia — importaciones: participación mensual del GNL en el suministro, precios, contratación y comportamiento de la demanda industrial.

Colombia — dimensión fiscal: evolución del diálogo con el FMI y de los costes de financiación únicamente como amplificador de inversión e infraestructura; no confundir diálogo institucional con financiación acordada.

Conclusión

Colombia no está ante una escasez inmediata de gas. Está ante un problema más exigente de gestionar: menos margen para equivocarse en los tiempos de reposición, importación e infraestructura.

La recuperación de SPEC demuestra que existe capacidad operativa para responder a una contingencia. Pero una arquitectura que depende cada vez más de importaciones necesita más redundancia, mejor transporte y nuevos suministros entrando en servicio a tiempo.

El riesgo no está en que Colombia carezca de opciones. Está en la distancia entre tenerlas identificadas y convertirlas en capacidad efectiva.

El gas colombiano no ha perdido resiliencia; ha perdido holgura.